Una niña de once años subió al escenario de The Voice Kids – pequeña de tamaño, pero con una voz capaz de asombrar al mundo entero. Las primeras notas suaves de “Can’t Help Falling in Love” flotaron en el aire y el tiempo se detuvo. No era solo una canción – era magia.
Los jueces se inclinaron hacia adelante, sorprendidos. El público contuvo la respiración, como si el Rey hubiera regresado. Al final, no había un solo ojo seco. Los jueces estaban sin palabras. Y entonces, estallaron los aplausos, con una ovación de pie.

Los concursos de talentos nos enseñan que hay niños increíblemente dotados en todo el mundo. Georgia Balke, de 11 años, originaria de Bremerhaven (Alemania), fue la favorita del público. Empezó con “House of the Rising Sun”. Aunque fue eliminada por los jueces, el público la devolvió al escenario – ¡vaya regreso!
Para la final eligió un clásico de Elvis y lo hizo de maravilla. Terminó aplaudiendo junto a sus coaches: Michi Beck y Smudo de Die Fantastischen Vier.